YO, FAMOBIL
Cuando me desperté el monstruo todavía seguía allí. Mi pesadilla continuaba. No empezó hace mucho, pero para mí fue una condena eterna. ¿Qué había hecho para convertirme en el regalo de Reyes de un tío descuidado con su familia cuya única virtud era una habilidad para dar buenos obsequios en Navidad? Sigo sin comprenderlo. De la noche a la mañana pasé de ser el centro de todas las miradas a ser maltratado por un crío de cinco años y arrinconado en el fondo de un baúl.
Pero todo eso ya acabó. Un día, después de mucho esfuerzo y sufrimiento, logré articular mi brazo y agarrarme el flequillo que de manera fascista me impusieron desde mi nacimiento para después tirarlo con violencia al suelo. Seguidamente, me lo volví a colocar, ya que era el único pelo que conocía y ya se sabe que el roce hace el cariño. Fue el inicio de la libertad.
Me di cuenta de que había más mundo además del barco pirata y el fuerte. ¡Y quería verlo, diantres! Me propuse contar todas mis experiencias para no olvidarlas jamás y, sobre todo, para compartirlas con los demás. Y éste es el resultado: El famobil rojo.
¿Que por qué es rojo? ¿Quién sabe?
1 comment Marzo 9, 2008



