Del Doctor Jones al Coronel Jones

junio 1, 2008 at 11:18 pm 3 comentarios

‘Junior, ¿eres tú?’

Así le preguntaba, sorprendido, Henry Jones Senior (Sean Connery) a Indiana Jones en la espectacular Indiana Jones y la última Cruzada” (1989). Pues bien, es exactamente lo que muchos seguidores del arqueólogo del látigo y el sombrero preguntan, exclaman o lamentan ante la última película de la exitosa saga: “Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal” (2008). Diecinueve años después Spielberg y Lucas (George) se arriesgan con un nuevo Indy, porque, a pesar de saber de antemano que van a recibir una catarata de dólares, el mayor temor a estas alturas de la vida debe de ser mantener el honor y la gloria intacta de haber parido y amamantado un icono del cine de aventuras. Como se dice en el mundo del fútbol, “no pierdas en un minuto lo que no has conseguido en noventa”, es decir, no destroces toda una trilogía por una caprichosa y extemporánea última ración del Doctor Jones (algo que conoce perfectamente Lucas con sus nuevas entregas de “Star Wars”).

Cómo ser héroe en la Tercera edad.
Sin duda, es lo primero que pensamos y tememos de la nueva historia: ¿Harrison Ford interpretando a Indiana Jones con sesenta y cinco años? ¿Desde cuándo envejecen los héroes? Hay que admitir, sin embargo, que Spielberg aprovecha la circunstancia luciendo sus galones de veterano cineasta, usándola para dar una interesante vuelta de tuerca al apartado estético de la película, dando ocasión a una de las mejores escenas de inicio “no espectaculares” de las que he visto en años; ya no se saben hacer así. Su hábil rodaje y su preciosista aire clásico, nos introducen con cierto desconcierto – ¿dónde está Indiana Jones? – y con gran maestría en los años cincuenta, época congruente con la senectud del héroe y tan atractiva como marco como lo fue la 2ª Guerra Mundial para los films previos, sobre todo de la mano de un director que como Spielberg, sabe aprovecharla. Los años del mejor rockand roll, los batidos y los rebeldes engominados nos lanzan un alegre guiño desde la pantalla en un “viaje en el tiempo” tan bien efectuado como no se había hecho desde el “Regreso al Futuro”, de R. Zemeckis. La vejez del héroe y, por ende, el cambio de época, se aprovecha también para un sutil cambio temático; si las anteriores películas son, tal y como declaran sus responsables, un homenaje a los seriales de aventuras televisivos de los años treinta y cuarenta (como anécdota, decir por ejemplo que el medio que se emplea para señalar los viajes y que se usa en las cuatro entregas, una linea roja que avanza en un mapa, es un guiño a estos seriales, donde era un recurso habitual), con sus héroes carismáticos realizando hazañas imposibles en junglas habitadas por mortales tribus perdidas, sorteando trampas y embarcados en búsquedas increíbles, con la propaganda antinazi tiñéndolo todo por motivos obvios, la última entrega se acerca más a las temáticas dominantes en las series clásicas de los cincuenta: la ciencia-ficción y la propaganda anticomunista.

Pero Indy nunca fue del todo un héroe clásico: siempre estuvo caracterizado por rasgos de cobardía, inseguridades, miedos, etc., que lo humanizaban y que propiciaban en el espectador esa cercanía que da el colega de toda la vida.
O quizá nunca fue un héroe. ¿Quién es Indiana Jones?: un profesor de arqueología que expolia patrimonios de todo el mundo para que dueños de museos norteamericanos (Marcus) se enriquezcan, y que eventualmente accede a colaborar con el Gobierno de Estados Unidos contra los nazis y comunistas, llegando en esta última parte a convertirse en el Coronel Jones. Atrás quedó el aventurero apasionado de la arqueología que gritaba “¡debería estar en un museo!”; hoy planta cara a sus enemigos lanzando vivas a Eisenhower. Ha rebasado incluso la línea de aquella arqueóloga, la doctora Elsa, colaboradora con los nazis en “La Última Cruzada”, que usaba el ejército de Hitler para satisfacer sus ansias de conocimiento y que lloraba ante las hogueras de libros.

Los personajes-muleta del nuevo Jones.
Indiana Jones ha envejecido para todos y para todo. Aquella silueta, aquella sonrisa con el sombrero echado para atrás, con que, consciente de ello, derritía a la compañera de turno, aquel calavera impetuoso e “intolerable”, especializado en “actos nocturnos” (como desvela en El Templo maldito” – 1984), ha pasado a la Historia. Ahora Indy es el objeto y el autor de burlas y chistes variados sobre su avanzada edad, sin utilizar muchos músculos faciales ni desperdiciar palabras, salvo cuando tiene que dar algún consejo sensato a un empollón en la biblioteca de la Universidad. Indiana Jones ha muerto. O, al menos, está mutilado y necesita de abundantes muletas para que el espectador no tenga la sensación de estar viendo alguna película de Nicolas Cage.

El actor más joven, Shia LaBeouf, interpretando a una especie de rebelde sin causa y vestido a lo Marlon Brando, representa la muleta de la herencia: descarado, sabihondo, intrépido, atractivo, nos recuerda un poco al anterior Indy y viene a suplir ese vacío en la interacción de personajes.
Mac (Ray Winstone) es el compañero fiel de los últimos años militaristas de Henry Jones Segundo, según nos cuentan. Es la muleta de la réplica. Ante la imposibilidad de que personajes entrañables como Sallah, el egipcio, Tapón o Marcus le dieran la réplica al protagonista, se han sacado de la manga a este personaje prescindible e insulso que no causa ningún interés y cuya única virtud es hacer bulto en el reparto de la gran aventura.
La muleta guía. Indiana Jones ha perdido tanto protagonismo en este capítulo en favor de sus muletas que acaba siendo un acompañante, un intérprete, un lazarillo del líder de la expedición, John Hurt. Grandísimo actor, completamente desaprovechado en un papel a veces absurdo y paródico, pero que da más glamour al reparto.

Los pilares de la saga.
Siempre ha habido una serie de elementos constituyentes de las películas de Indiana Jones, los cuales, por supuesto, continúan en “El Reino de la calavera de cristal”. En primer lugar, podemos hablar de los “malos”. Los villanos en estas películas siempre son (deben ser) estereotipados, simples en su concepción y cuidados en su imagen para transmitir su mensaje, el cual debe oponerse al del protagonista. Son ingredientes necesarios para la catarsis del espectador, ya que Indiana Jones no es nadie sin su Némesis. Es un elemento que siempre ha sido cuidado en esta saga. Recordemos al mítico Toht (“En Busca del Arca perdida” – 1981): ese nazi de la Gestapo bajito y feo, experto en torturas, que con sólo unas pocas palabras hacía temblar a su enemigo; o también a Mola Ram con aquella crueldad infinita y su sonrisa despreciable mientras arrancaba corazones y esclavizaba a niños. En “El Reino de la calavera de cristal” se ha intentado seguir la tradición con la camarada Irina Spalko, que técnicamente da el perfil (fría, ambiciosa, con ansias de dominar el mundo), pero en la práctica no transmite esa maldad que todos los espectadores deben odiar (aun a riesgo de ser condenado por machista, ¿será porque es una mujer?).

Indiana Jones se sentía solo y Spielberg le concedió una mujer en cada película. En este tipo de películas que tratan de inmortalizar aquéllas de los años treinta y cuarenta del género conocido como “aventuras de toda la vida” (admiradas hasta por insignes críticos como Carlos Boyero), la presencia de la mujer al lado (a veces en frente) del protagonista es fundamental.
Sin embargo, el toque ochentero se dejó notar en el primer personaje femenino de la saga: Marion. “En Busca del Arca Perdida” nos ofreció una mujer luchadora, independiente, con rencor hacia el sabelotodo Indy, aunque al final cayera en sus brazos. Una grata sorpresa que propició momentos muy entretenidos entre los dos protagonistas. Quizá por eso ha repetido en “El Reino de la calavera de cristal”, aunque, desgraciadamente, poco queda de aquel personaje. Es irónico que el personaje femenino que más destacara por su carácter y resolución sin caer en el tópico de ser por ello una femme fatale, y me imagino que uno de los más recordados (quizás junto a la prototípicamente rubia de pocas luces pero de mucha ambicion, Willie, de la segunda entrega, que encandiló al público con sus grititos… y también al director) se convierta en esta ultima entrega en el descanso del guerrero. Una mujer que ostentaba el título de campeona imbatible en los concursos de chupitos de bebidas de alta graduación contra rudos pastores de yaks nepalíes en su taberna, se convierte de repente en una ama de casa profesional con al menos tres maridos a las espaldas y con menos réplicas en esta última película que las que les dieron al monito de “En Busca del Arca perdida”.
“La Última Cruzada” nos ofreció un personaje femenino muy completo e interesante, en la línea sobresaliente de la película, Elsa Schneider. Una arqueóloga que logra engatusar primero y engañar después, tanto a Indiana como a su venerable padre. Un personaje que tiende a ser protagonista de la historia en lugar de seguirla.

Una película destinada al fracaso.
No fracasará económicamente, claro está, ya que la legión de fans, curiosos y espectadores que buscan un rato de diversión a la antigua usanza no va a decepcionar a Indy. Su fracaso radica en su espíritu, en ese elemento colectivo de la memoria juvenil de los grandes apasionados de la saga, los cuales, por más que lo intenten, nunca aceptarán que el nuevo Indiana Jones es mejor o igual que las anteriores versiones ochenteras. Y la realidad objetiva de la película confirma que respeta todos los elementos tradicionales que hicieron grande al Doctor Jones, sin embargo, el modo de hacer cine ni la costumbre de los espectadores son las mismas y pasará, en nuestra opinión, sin gloria, pero dignamente a la historia de Indiana Jones.

“Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal”. Trailer.

Otra visión de “El Reino de la calavera de cristal”.

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Discoteca imperial (II) Otro mundo es posible (si tú quieres)

3 comentarios Add your own

  • 1. dr jones  |  junio 2, 2008 en 8:55 am

    Despues de leer esta gloriosa entrada, tengo que admitir que has dejado la mía por los suelos. Enseñame a escribir como tu.
    En el foro de la pagina fan española de Indiana Jones ya hay alguno que quiere reunir firmas para que hagan una quinta.

    Responder
  • 2. reina roja  |  junio 2, 2008 en 4:26 pm

    si señor, grandisima entrada aunque este feo decirlo porque algun parrafillo tambien es mio (adivine cual, dr. jones…^_^). No obstante y como la mayoria es de nuestro querido famobil (¡que gran escritor es el muñeco pese a medir tan solo unos centimetros!) , dos puntos sobre los que discrepo:

    1) john hurt, mas que un “protagonista”, es el enigma en si, un “diario de explorador” vivo que el dr jones tiene que descifrar. Precisamente los unicos instantes en los que recupera algo de la vieja gloria son aquellos en los que esta en pleno frenesí interpretativo, revelando lo que sabe sobre los misterios del pasado, ante las incoherencias que suelta Hurt. No creo que le prive de ningun protagonismo, mas que una muleta lo veo un recurso.

    2) elsa schneider me parece el tópico mas tópico de las tres películas, y la mas olvidable.Como todo el rato estaba esperando lo que iba a pasar, mas que parecerme “redondo e interesante”, me aburrio profundamente, mas plana (metaforicamente hablando,claro, si no no hubiese dado el tipo) que el encefalograma de un pendrive. La prototipica “femme fattale” que engaña a los hombres mediante la sexualidad para lograr sus objetivos, dispuesta a toda inmoralidad (lo digo por el nazismo, claro) para realizar sus ambiciones y experta en la traicion, que al final es castigada por “Dios” o por su propio caracter y tiene un terrible fin que no habria tenido de ser ” una buena chica”, final ejemplarizante para todo el mundo, de modo que no se siga “el mal camino”. La tipica vampiresa, vamos (muy de moda por cierto en los 40 como rol reiterado por el cine y los “pulps”).Si bien es cierto que la actiz hizo bien su papel, no es menos cierto que paso sin pena ni gloria frente a las otras féminas de la saga, que han quedado mas en la memoria, aun cuando llamasen menos la atencion en ciertos aspectos…
    lo que pasara con la Spalko, a la que como dices, le falta un hervor. Blanchett solo tiene a favor para su maldad esa mirada fria y esa expresion fija, pero al hacer depender al personaje supuestamente “malo” tanto del dr. jones, se le pierde el respeto, no da la impresión de que sea realmente peligrosa para el en ningun momento (quizas, levemente, al comienzo), con lo cual ya pierde enteros. Ademas, mas que realmente malvada aparece como una idealista que ha errado el camino en su busqueda insaciable de conocimiento y con la cabeza lavada por la ideologia…cosas por las que probablemente no acaba de cuajar. Opino que Blanchett aunque encajaba en ciertos aspectos no acababa de dar el registro que requeria el papel….y es que no me parece actriz de “escenas de acción”, aunque da el pego no acaba de transmitir.

    Creo que tenia ud. razon en su post, Dr. Jones; a mi tambien me gustan las peliculas con algo mas de oscuridad y la saga ganó, en lugar de perder con ese tono “oscuro” de la segunda que lentamente se ha ido perdiendo hasta quedar en nada. Una lastima, aunque la pelicula es mas que correcta con algun destello de genialidad (y otros de mediocridad). Digna pero no mítica.

    Responder
  • 3. kar  |  junio 3, 2008 en 8:50 am

    hummm, hay cierta crueldad en tu crítica… desde luego no te falta razón en algunos puntos. Pero no me pareció que fuera algo chunga, vergonzosa o indigna de la saga. Simplemente me pareció que se trata de un divertimento completista para acabar de dibujar al personaje. Un poco como “las aventuras del joven indiana jones” pero en lugar del “joven”, sería ahora el “viejuno”. La película es entretenida y con algunos puntos muy interesantes. Pero vamos, que si alguien cree que la generación que no vivió las anteriores entregas de la saga se enganchará con la 4ª, está muy equivocado. Esta cinta sólo interesa a fans de la saga. Dudo que un chaval que ahora tenga 11 años pueda flipar con el indy viejuno como yo lo hice con el templo maldito, por ejemplo. Por lo demás, me jode ese final tan mal acabado, y eso que la trama tenía un inicio muy interesante, no entiendo por qué lo resuelven de ese modo tan cutre. Lo insulso del personaje réplica, la sumisión de Marion, lo planos que resultan los personajes “malos” y esa costumbre del cine americano actual de mostrar todas las peliculas “para todos los públicos” (indy se hostia a muerte con un ruso, y no hay sangre!!!)… todo eso acaba por hacer de la cinta algo mál vulgar de lo que debiera. Me quedo totalmente con un comentario de Reina Roja, digna pero no mítica. Y añadiría que sólo para fans.

    un saludo

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